20 de julio de 2013


El sujetador que se quita dando palmas

 

 


Los inexpertos dedos de los hombres a la hora de quitar sujetadores tienen un aliado fiel en el “Clap-Off Bra”, el primer sujetador que se quita entre aplausos y que hace realidad uno de los sueños más recurrentes de todo califa. Es obra del ingeniero norteamericano Randy Sárafan, un genio de la electrónica y admirador ferviente de las pizpiretas mujeres árabes.
Según sus palabras, le vino la inspiración del sujetador con cierre-aplauso después de leer un artículo en la BBC sobre la ropa interior electrónica que hacía furor en el mundo árabe, especialmente en Siria, donde las mujeres se ponen bragas musicales o sujetadores que se abren por control remoto.
En Occidente, a menudo pensamos en las culturas árabes como sociedades sexualmente reprimidas, cuando algunas veces resulta que van claramente por delante de nosotros en avances de ropa interior. Según Randy, las culturas occidentales tienen una o dos cosas que aprender de los sirios sobre la lencería electrónica. Y de ahora en adelante, su guerra santa será intentar introducir este artilugio para goce y disfrute de todo el mundo.

Así que dos años y muchos prototipos después (alguno de los cuales llegó a incendiarse) Randy Sárafan se llenó de orgullo y satisfacción al presentar su ”Clap-Off Bra” en Kickstarter, para intentar comercializar masivamente su invención con la ayuda de desinteresados mecenas. Sólo consiguió unos nimios 395 $, pero esta es la historia de su gran cruzada.

El primer paso en esta misión consistió en replicar algunos de los avances íntimos que causaban furor en Siria allá por 2011. El artículo de la ropa interior mencionaba un sostén que se abría por control remoto con un aplauso. De inmediato decidió hacer su propio sostén (sin flecos) como un trampolín hacia la innovación en la ropa interior occidental. 
Pero no fue fácil. Lo primero que hizo fue buscar en Internet por si existiera algún diseño sirio de los circuitos. No había nada; la Red estaba oscura como un velo negro. Así que decidió empezar desde cero.

Primero probó con un solenoide, pero se calentó mucho y decidió enterrar la solución electromagnética por posibles peligros de quemadura. Luego se tiro un poco por la vena mecánica, construyendo un sistema de liberación rápida con un pequeño muelle. También terminó en un desastre. También probó un mecanismo de explosión, un hilo que se quemaba y hasta una rara tecnología de pestillo electrónico en el canalillo.

Ante los fracasos, Randy Sárafan pensó en consultar en una gurú de la “ropa ridícula” como Rachel McConnell, una chica que vive para desarrollar aplicaciones Java y customizar ropa estrafalaria desde las páginas de Instructables.
Al hablar con Rachel sobre su larga lista de fracasos, la chica le sugirió una idea: básicamente, el uso de un electroimán y un pequeño imán de tierras raras para jugar con la polarización de ambos, de tal manera que se repelieran a demanda.

Este electroimán, junto con un pasador, una batería de 9V y una placa Arduino para controlar la palmada obraron el milagro. Y como Randy es un profeta en tierra extraña, quiere donar su invención a los hombres, para su disfrute; en la página de Instructables puedes conseguir todos los detalles de su construcción, así como el código del programa para el Arduino, para incorporarlo a cualquier sostén.

Una vez fabricado el sistema de apertura, basta con coserlo y ocultar el circuito, como por ejemplo con un discreto lazo rosa gigante. El resto ya es solamente aplaudir.