13 de noviembre de 2013


COCINA ASTURIANA
NABOS EN SOTRONDIO
 
 

Según la leyenda, la Fiesta de los Nabos procede del año 774, cuando el rey Aurelio, de la monarquía asturiana, puso su capital en este municipio. De esta fecha se conservan recetas que demuestran su consumo e importancia en la antigüedad, hoy denostado y excluido de los recetarios por otro tubérculo, la patata.

Los nabos que son de origen europeo, en Escocia están considerados como la hortaliza nacional, son poco energéticos pero tienen la facultad de absorber la grasa, con lo que se convierten en una excelente guarnición en en sopas y pucheros.

El cocido de los nabos es un plato muy característico de los meses de frio, ya que lleva una gran cantidad de grasa muy apropiada para templar el cuerpo. Ésta lo aporta,  el abundante compango que llevan, ya que los nabos, sin más, son completamente insípidos. El secreto para lograr que su textura sea la adecuada, clave para que el plato sea un éxito, es, según revela, «cocerlos durante muchas horas hasta lograr que se ablanden por completo».

Preparación del plato

El primer paso a seguir para la preparación de este plato es, según explica, lavar los nabos, picarlos y añadirlos a la olla con agua, echando un poco de pimentón, dulce y picante, y una pizca de sal, al gusto del cocinero. A continuación, se revuelve el agua con todos estos ingredientes y se incluye el compango, que se compone de cabecera o adobo, oreja y rabo de cerdo, ternera, tocino, morcillas y chorizo, y se deja cociendo durante varias horas. Respecto al tiempo que es recomendable dejar preparándose los nabos,  en el caso de una olla con cinco kilos, que es lo que suele hacerse en casa, hay que dejarla unas tres horas.