26 de febrero de 2013


España  a la cabeza de la miseria

Principales titulares de la prensa hoy 26 de febrero del 2013:




La Razón: El juez investigará si Urdangarin se acogió a la amnistía fiscal  - Navarro ratifica a Chacón pero no votará con el PSC.

Ningún diario, ni en la página principal, ni en la página interior da esta noticia: España, a la cabeza de la miseria

La incapacidad para salir de la crisis en España, ha conllevado que España logre superar un nuevo récord mundial negativo: España presenta el mayor índice de miseria del mundo. Según datos de Bloomberg, España ronda los 30 puntos de ‘miseria’, lo que nos sitúa a la altura de Sudáfrica y por delante de países tan inestables como Venezuela o Argentina, o de otras naciones rescatadas de la UE como Grecia. Incluso nos encontramos muy por encima de Egipto…

En un vistazo rápido del ranking de los países con mayor tasa de miseria, que se determina en el “Misery Index” de Bloomberg (un indicador que consiste en la suma de las tasas de desempleo e inflación), muestra por qué los españoles deberían estar más descontentos que felices con la gestión de las políticas económicas que se han implementado desde 2007.


El índice de miseria español es una radiografía de la crisis: 
no ha dejado de crecer desde 2007, cuando se encontraba en niveles de 10,89 puntos. Desde entonces ha vivido algunas correcciones puntuales motivadas por la moderación puntual del IPC, pero dentro de una tendencia claramente alcista y con fuertes tirones cuando se han publicado cifras de paro especialmente negativas, como en marzo de 2010.

Por detrás de España, Croacia, Grecia y Venezuela tienen unos índices en torno a 26 puntos, y ya en un escalón inferior encontramos a Argentina, Portugal, Eslovaquia y Egipto en torno a 18 puntos. La media de la UE se encuentra en 14 puntos. De hecho, como se lee en foros americanos de Economía, ”Y España tiene la gran suerte de que no haya un subíndice de miseria para los menores de 25 años, ya que necesitaríamos un chart más grande para incluirlos”, señala con sarcasmo Tyler Durden, dada la situación del paro juvenil de España y del que ya hemos hablado.

No se preocupen. Es posible que dentro de poco España no sea el campeón mundial en este índice, y no precisamente por las políticas económicas: Croacia, que se incorporará a la UE en julio es una potencia en miseria imparable: Allí la población activa es de las más bajas de Europa, en torno al 50%, y la tasa de paro ya se encuentra en el 19%. Además, está experimentando un crecimiento de la deuda pública tan meteórico como el que en España sucedió en 2008-2010: de pasar desde el 29,3% del PIB en 2008 a una previsión del 63,6% en 2017.

Mientras los españoles discutiendo quien es más corrupto el PP o el PSOE, que es peor Bárcenas o los eres andaluces, la Chacón vota o no vota con el PSOE, a Urdangarin lo embragan o no.

Yo me veo incapaz de acabar con la gran miseria de España, pero con los problemas anteriores hay una solución, dado el alto índice de alarma social que generan (léase la prensa, vea la televisión) hacerles un juicio rápido, y en dos días los corruptos y sus ayudantes en la cárcel, yo creo que así se acababa este cachondeo.

Yo se que no vamos a cambiar España pero si conseguimos que te plantees tu libertad, habremos conseguido un triunfo
J.Clemente


El automóvil más eficiente del mundo
 


El Volkswagen XL1 es el tercer prototipo creado por la marca alemana siguiendo las directrices del Dr.Ferdinand Piëch expresadas hace una década para la fabricación en serie de un automóvil con un consumo inferior a 1 litro cada cien kilómetros perfectamente adaptado al uso diario.

El XL1 ofrece ahora dos plazas en paralelo en lugar de en tandem y un maletero de 120 litros, prácticamente con las dimensiones de un VW Polo a excepción de la altura (1,15 metros contra 1,46m). Logra su máxima de consumo gracias a un peso más que contenido, 795 kilos, una aerodinámica casi perfecta con un Cx de 0,159 gracias al carenado de las ruedas posteriores y eliminación de retrovisores y un sistema de propulsión hibrido compuesto por un motor TDI de 800 cc, dos cilindros con 48 CV y un motor eléctrico de 27 CV, que sumados proporcionan una autonomía de casi 500 kilómetros (una décima parte de nula contaminación) con una velocidad máxima de 160 km/h y una aceleración 0-100 de 12,7 segundos.
 
El primer gran secreto del VW XL1 es su peso que se divide entre una carrocería de que tan solo da en la báscula 230 kilos, los 227 kilos del propulsor, los 153 kilos del chasis, los 105 kilos de la electrónica y los 80 kilos de equipamiento.
Finalmente se ha decidido fabricar la corta serie de 50 unidades del XL1, eligiendo Volkswagen su fábrica de Osnabrück, la antigua planta de Karmann, donde actualmente se fabrican el Golf Cabriolet y el nuevo Porsche Boxster. Como con casi todas las tecnologías innovadoras, los ingenieros no podían esperar que los fantásticos robots y maquinaría automática les echasen una mano en la fabricación por lo que han tenido que volver a los orígenes del automóvil fabricando cada pieza prácticamente a mano en algunos de los talleres de la fábrica como en el siglo XIX hacían los grandes pioneros de la automoción.
 
El primer paso para la fabricación del XL1 empieza con la llegada desde Austria del monocasco fabricado en plásticos ligeros reforzados con fibra de carbono o CFRP que pesa 89 kilos. En este nivel se construye la carrocería sin puertas ni cubiertas en lo que se denomina «estructura bruta modular». Primero se tratan las superficies del monocasco para suavizar superficies y cerrar juntas.
 
En esta estación, todos los componentes se ponen en la posición constructiva predefinida mediante dispositivos especiales. Este procedimiento es necesario para cumplir con las estrictas tolerancias de fabricación. Las superficies del monocasco mismo se tratan previamente en las distintas zonas del interior y del exterior.
A diferencia de los elementos de chapa soldada, este pre tratamiento es necesario para cerrar las junturas y para suavizar las superficies y proceder al pegado de los componentes individuales en CFRP como es el caso del techo. Con el pegamento se nivelan los distintos grosores de los materiales laminados del techo. Luego se pega y atornilla la cubeta del maletero, así como los componentes estructurales como travesaños traseros, parte final trasera y parte lateral delantera y trasera. El proceso de unión necesita de tiempos de tres a cuatro horas a una temperatura cercana a los 20ºC.
 
 
 
Paralelamente en otro lugar se fabrican las dos puertas abatibles incluyendo los refuerzos contra choques. Los técnicos han creado una herramienta especial para encajar al milímetro las puertas antes de montarlas en el monocasco ya que los elementos de carbono no se pueden deformar como los de chapa. En una tercera etapa se montan las mismas, el capó frontal, el portón trasero, el parachoques delantero y otras piezas más pequeñas.
 
 
 
Se pasa entonces al pintado de los 32 componentes de revestimiento exterior, seis de ellos piezas visibles de carbono. Para cumplir con un pintado de clase A, los componentes CFRP reciben una película de resina como protección lo que resulta en una reducción de peso superior al 50 por ciento. La pintura es de tres capas, una de imprimación con sellador, la pintura de base que da el color (gris o blanco de momento) y un esmalte final transparente resistente a los arañazos y rayos UV.
 
El montaje final empieza por la placa de fondo prefabricada que incluye el doble brazo transversal de la suspensión, la barra estabilizadora en CFRP, una pequeña batería de 12v y los discos de freno delanteros cerámicos. Al contrario que en automóvil convencional el sistema de climatización va en el exterior del habitáculo en una capsula de asilamiento especial.
La unión entre el grupo motor y la carrocería sigue al montaje de la puerta delantera del XL1. El conjunto del motor TDI de 2 cilindros, motor eléctrico y caja de doble embrague DSG de 7 velocidades en monta detrás junto al eje trasero en fundición a presión de aluminio, junto con los ejes de transmisión y la estabilizadora CFRP.
 
 
 
El tablero de instrumentación es de fibra de madera de 1,4mm de grosor procediéndose después a montar los componentes individuales sobre el mismo. El siguiente paso es colocar la luna delantera de 3,2mm de grosor y se vuelven a montar las puertas abatibles y el capó frontal. Se sitúan después las llantas en magnesio dotadas de los neumáticos de baja fricción en dimensiones especiales: 115/80 R15 delante y 145/55/R16 detrás. Después de la integración de los elevalunas (manuales) se pegan las ventanas laterales. Luego se colocan las cámaras de marcha atrás y los espejos retrovisores digitales.
Ya está todo listo para que el Volkswagen XL1 ruede en el próximo Salón de Ginebra
 
 
 
 
 
 
 

23 de febrero de 2013

La traición a la democracia
 
 
El 20 de noviembre de 1975 con el fallecimiento del dictador Francisco Franco yo creía que estaba todo solucionado, que a partir ese momento todo iría mejor, reinaría el bien común y la armonía entre los ciudadanos, gozaríamos de una amplia libertad y podríamos opinar sobre todas las reformas para así crear un futuro mejor, pero no las cosas no fueron así, las cosas seguían igual, por no decir peor, había que darle tiempo al tiempo.

Se formo el denominado Consejo de Regencia asumió, de forma transitoria, las funciones de la Jefatura del Estado hasta el 22 de noviembre, fecha en la que es proclamado rey ante las Cortes y el Consejo del Reino Juan Carlos I de Borbón. A lo largo del mes de noviembre la ley fue debatida por las Cortes que, bajo la presidencia de Fernández Miranda, la aprobaron por 425 votos a favor con 59 votos en contra y 13 abstenciones.
El Rey confirmó en su puesto al Presidente del gobierno  del régimen franquista, Carlos Arias Navarro. No obstante, pronto se manifestaría la dificultad de llevar a cabo reformas políticas bajo su Gobierno, lo que produciría un distanciamiento cada vez mayor entre Arias Navarro y Juan Carlos I. Finalmente el Presidente del Gobierno presentó su dimisión al rey el día 1 de julio de 1976. Arias Navarro sería sucedido en el cargo por Adolfo Suarez, quien se encargaría de entablar las conversaciones con los principales líderes de los diferentes partidos políticos y fuerzas sociales, más o menos legales o toleradas, de cara a instaurar un régimen democrático en España.
El camino utilizado fue la elaboración de una nueva Ley Fundamental, la octava, la Ley para la Reforma política que, no sin tensiones, fue finalmente aprobada por las Cortes y sometida a referéndum  el día 15 de diciembre  de 1976. Como consecuencia de su aprobación por el pueblo español, esta ley se promulgó el 4 de Enero de 1977. Esta norma contenía la derogación tácita del sistema político franquista en sólo cinco artículos y una convocatoria de elecciones democráticas.
Por aquel entonces la clase política todavía contaba con los ciudadanos y  el gobierno quiso legitimar esta operación sometiendo la nueva ley a un referéndum. Participó el 77,72 % del  censo electoral   , y el 94,17% de los participantes dieron su aprobación. Pero las cosas no se solucionaban, más bien empeoraban.

Y esperando,  llego septiembre de 1977 el gobierno de Adolfo Suarez elaboró el proyecto que abriría la puerta al sistema de  Democracia Parlamentaria. Eso sí, no concretaba cómo iba a ser el nuevo sistema político, simplemente eliminaba los obstáculos que ofrecía el régimen franquista a la implantación de un sistema democrático. Venía a ser, en realidad, el acta de liquidación del franquismo aprobada por las propias Cortes franquistas.
Estas elecciones se celebraron finalmente el día 15 de junio de 1977. Eran las primeras elecciones democráticas desde la Guerra Civil. La coalición Unión de Centro Democrático resultó la candidatura más votada aunque no alcanzó la mayoría absoluta y fue la encargada de formar gobierno. A partir de ese momento comenzó el proceso de construcción de la Democracia en España y de la redacción de una nueva constitución.

La Constitución fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, siendo posteriormente sancionada por el Rey  Juan Carlos I el 27 de diciembre de 1978 y publicada en el Boletin Oficial del Estado el 29 de diciembre del mismo año. La promulgación de la Constitución implicó la culminación de la llamada Transición Española. 
Termino la transición y llego la democracia, yo la veía como una gran idea, como un gran logro de los ciudadanos, como si una gran Universidad prepararía a ciudadanos honestos, virtuosos y responsables,  con muchas ideas y con la solución a todos nuestros problemas que por aquella eran muchos. Yo por fin realizaría el sueño de participar en las decisiones importantes que se tomaran, sería un ciudadano libre que podía expresar mis ideas.
¿Pero no sé lo que paso?, ¿hoy sigo esperando?, ¿hoy me sigo haciendo preguntas?
Y es que hoy veo que esa hipotética Universidad solo creo a mediocres, corruptos y aprovechados; no formo a líderes que surgieran del corazón de la sociedad, a los mejores líderes y los más preparados, si al contrario los que llegan al poder suelen ser mediocres, sin capacidad de liderazgo y muchas veces no sé si decir todas ya corrompidos.
Yo creía (Ya no lo creo) que la democracia fue concebida para que hubiera una convivencia en armonía que generara valores cívicos y para propiciar la confianza y la felicidad de los ciudadanos, que en democracia las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa, pero resulto que la democracia no me deja participar, me piden el voto y después si te vi no me acuerdo, no sabe garantizar la convivencia pacífica entre todos los pueblos de España y por el contrario se ha hecho experta en destruir valores y envilecer la vida diaria de los ciudadanos.

La democracia actual es el gran fracaso, esta democracia esta prostituida y transformada no en una Universidad, se transformó en una factoría productora de malos gobernantes, súbditos aborregados, sociedades conflictivas, desconfianza y corrupción a gran escala, en la que el ciudadano  solo les importa cada cuatro años a la hora de votar, no te dejan elegir libremente a los candidatos, te obligan a elegir una lista cerrada, te obligan a elegir un partido político.
Yo opino que el ciudadano ha de ser libre, y que esa libertad conlleva el ser responsable, pensador y celoso de sus derechos y deberes, el ciudadano con su responsabilidad votara a la persona que el crea más capaz para tomar decisiones, votara a esa persona que el cree más capaz,  sea del partido que sea y el que más votos tenga ese será la persona ganadora, la persona no el partido político que representa, el ciudadano de esta forma se convierte en  un ser pensador, avanzado y molesto para aquellos políticos interesados en la manipulación y el dominio de los ciudadanos. El ciudadano, por su sofisticación y por los valores humanos y cívicos que posee y cultiva, es, probablemente el culmen de la especie humana. A lo largo de la historia, los gobiernos y partidos políticos que controlan la democracia han intentado eliminar al ciudadano y sustituirlo por gente acobardada, aborregada y sometida, ciudadanos más fáciles de manipular y así gobernar desde el abuso y el despotismo.

La historia ha demostrado hasta la saciedad que los grandes culpables de la degeneración de la democracia son los partidos políticos, que fueron ideados como instrumentos de participación ciudadana en el poder político, pero que se han convertido en aparatos mafiosos expertos en fabricar mediocres y líderes incapaces y corruptos. Es cierto que los ciudadanos no hemos sabido resistir el asalto de los políticos a la democracia, pero no es menos cierto que desde su aislamiento y escaso poder, los ciudadanos tenían las de perder frente a partidos y políticos profesionales que previamente se han apoderado del Estado y de sus recursos.

 Es difícil concebir una idea más alejada de la democracia que un partido político, en el interior de los partidos políticos se practica todo lo que es incompatible con una democracia verdadera:  Sometimiento en lugar de libertad, silencio cómplice en lugar de  rebeldía, adhesión al pensamiento dominante en lugar de debate libre y lucha por el poder en lugar de esfuerzo por servir al ciudadano.
 
Los partidos políticos, en lugar de formar ciudadanos y dirigentes democráticos, fabrican mediocres egoístas que anteponen los intereses propios y los del partido a los del ciudadano de a pie y la comunidad. En sus agrupaciones y congresos, el egoísmo ha sustituido al altruismo y el interés a la generosidad, inculcando un comportamiento que abre las puertas al totalitarismo y a la corrupción.

 El miedo a los partidos políticos que demostraron los primeros demócratas modernos, tanto en la Revolución Francesa, donde fueron prohibidos, como en la creación de los Estados Unidos de América, donde fueron cuestionados y relegados, era razonable y premonitorio porque al final han sido los partidos los que han destruido la democracia, sustituyéndola por una partitocracia que no es otra cosa que una dictadura de partidos políticos, controlados por políticos profesionales.
 
¿Ahora me pregunto? ¡Pero el dictador no era Franco!

¿De aquella ilusión que tuve de una auténtica democracia basada en una cultura de igualdad, convivencia armónica y respeto mutuo, en la que el gobierno debe ser controlado y el ciudadano debe ejercer siempre de soberano?, se me esfumo, donde esta ......

Me he caído  del guindo, y  veo que la democracia ha sido desvirtuada y pervertida por unos partidos políticos, controlados por una despreciable casta política profesional, que han antepuesto sus intereses a los del ciudadano y que no ha dudado en someter y explotar a aquellos a los que debía servir.
Y así hemos llegado a esta  asquerosa España construida por nuestros políticos, y les debe parecer poco pues a día de hoy siguen saliendo a la luz más casos nauseabundos, ¿que quieren llegar a los Records  Guiness ?, ellos son los responsables de esta España que ocupa puestos de cabeza en los rankings mundiales de casi todas las lacras y vicios: prostitución, tráfico y consumo de droga, trata de blancas, desempleo, avance de la pobreza, blanqueo de dinero sucio, baja calidad de la enseñanza, fracaso escolar, inflación de coches oficiales, número abultado de funcionarios, lentitud de la justicia, politización del sistema judicial, poder abusivo de los nacionalismos radicales y excluyentes internos, actividad criminal de extranjeros, incremento de la población carcelaria, debilidad de la sociedad civil, desprestigio de la política, decepción de los ciudadanos ante sus dirigentes políticos, descrédito de la democracia, falta de confianza en el futuro y avance de la desolación, la tristeza y la caída de los grandes valores y principios.


Que desilusión
J.Clemente

 

15 de febrero de 2013


¿Nos merecemos estos políticos?

Cada país tiene los políticos que se merece, suena a frase trasnochada y caduca.

Pero, si examinamos la frase con un poquito de atención, de inmediato podremos comprobar que la misma encierra una significativa ambivalencia.

Por una parte la ciudadanía los habría colocado en el poder con el encargo de que asumieran las tareas relacionadas con la cosa pública y ahora se encontraría con la desagradable sorpresa de que sus elegidos estarían incumpliendo el encargo que les transmitió, habrían sacado los pies del tiesto y, independizados de toda tutela social, camparían a sus anchas, dedicados a su propio provecho, ejerciendo con todo descaro de élites extractivas. En resumen fuimos engañados. Que nuestros políticos han cometido severos errores es cosa que no creo que nadie ponga en duda a estas alturas.

Con lo que el segundo sentido de la ambivalente, por otra parte la afirmación con la que iniciábamos este artículo podría entonces quedar sustanciado en el formato de una pregunta: ¿acaso también nuestros banqueros, jueces, periodistas, profesores universitarios, intelectuales, estudiantes, actores (que en otros momentos tanto se movilizaron) etcétera, son los que nos tenemos merecidos?

Pero que nadie vaya a pensar que con esta ampliación de la responsabilidad desemboca en alguna variante de difuminación de la misma. Por el contrario, sobre lo que la ampliación pretende llamar la atención es precisamente sobre el calado de la gravedad de la situación que nos está tocando padecer, que tal vez no sea solo de crisis institucional - como ya ha sido señalado, y con toda razón, por múltiples voces - sino de crisis de la sociedad por entero. Una sociedad que está resultando incapaz de pensarse a estas alturas como un todo unitario, como un cuerpo social (por utilizar una metáfora clásica), deshilachada por completo, sin instancias en las que reconocerse ni valores compartidos a los que apelar.

Y todos estos años  atrás no nos hemos dado cuenta de lo que estaba pasando, solo nos dimos cuenta cuando el capitalismo financiero y especulativo ha mostrado su más despiadado rostro.

Algún día habrá que pasar cuentas, puestos a señalar un aspecto nada menor, por el eficaz papel legitimador de lo que terminó ocurriendo desempeñado por aquellos desenvueltos teóricos del individualismo posmoderno, bien considerados incluso por sectores progresistas en las épocas en las que la competitividad más feroz parecía verse recompensada con el premio del triunfo social (y no como ahora, que ha mutado en un descarnado sálvese quien pueda). No se trata ahora de entretenerse a llorar sobre la leche derramada, añorando unos presuntos buenos tiempos perdidos, más cohesionados y solidarios. Lo que procede es extraer las lecciones pertinentes de lo ocurrido y obrar en consecuencia.

Buena parte de las iniciativas que de un tiempo a esta parte han ido surgiendo para expresar no solo los rechazos concretos a las diversas operaciones que desde el poder se emprenden con el inequívoco objetivo de desmantelar los servicios públicos y de protección social existente, sino también la decidida exigencia de auténtica democracia (de democracia real), en cierto modo están señalando la dirección que conviene seguir.

Esta nueva condición adquirida nos obligaría a dar cuenta ante todos de nuestras acciones en la esfera pública, y esto incluye no solo lo que hacemos sino también con quién lo hacemos, o lo que, pudiendo, dejamos de hacer.

Llevamos acumuladas demasiadas experiencias de frustración desde aquel ya lejano desencanto de la primera hora de nuestra democracia como para conceder más cheques en blanco a quienes parecen haberse convertido en auténticos profesionales de solicitar en periodo electoral una última oportunidad. Pero, sobre todo, hagámonos nosotros merecedores, si se quiere seguir utilizando tales términos, de otros políticos y especialmente de otras formas de hacer política.

Ya ha llegado el momento no de hacer cambios profundos, llego el momento de reestructurar todo,  y si no nosotros no hacemos nada, no podremos echar la culpa a los demás, lo tenemos merecido.

 J.Clemente