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22 de agosto de 2013

LA ESCRITURA RESPONDE A UNA VOZ INTERIOR



"LA ESCRITURA RESPONDE A UNA VOZ INTERIOR"

 


 


Por  Guillermo Jaim Etcheverry
En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan  la grafía. En Francia  también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros.
Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.
En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.

Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.
Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros.
Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo. 
Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.
En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva.
Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en  la revista Time  , titulado: Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, "nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia.
La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer". Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo...
El autor es educador y ensayista.

Propósito: Que llegue a maestros, educadores en general y
 -por supuesto- padres de familia y/o abuelos con niños en edad escolar.

13 de enero de 2013

 
 
La Castaña
Hace unos años se me ocurrió plasmar en un escrito todo lo que me inspiraba un hecho tan simple, como es comprar un paquetín de CASTAÑES en esos puestucos que encontramos por les zones concurrés de cualquier capital del Norte de España. El escritu en cuestión mandelu a un periódicu regional en Guipúzcoa y publicáronlu en la edición de un fin de semana. voy reproducilu aquí en vuestra página y si queréis, echai un vistazu. A ver si os resulta familiar to esto que toy diciendo.
Castañas
Conozco a mucha gente que prefiere el Otoño a cualquier otra estación del año. Esgrimen argumentos para esta elección capaces de convencer por completo a quienes no compartan tal gusto. En nuestro territorio el clima se vuelve suave y las brisas son aún agradables y no molestas; el
paisaje en los montes presenta contrastes diversos por las hojas que van acumulándose en el suelo y el color verde intenso se convierte en tonos ocres y amarillentos que marcan el inconfundible rasgo otoñal. En mi caso particular, hablar de otoño es evocar momentos de mi niñez que tienen hoy total presencia a pesar del paso de los años. Decir otoño es hablar de un fruto característico y enormemente apreciado en mi Asturias natal: LA CASTAÑA. Era en el mes de noviembre cuando
solíamos acudir en pandilla hacia los montes de Langreo con mochila al hombro, a recoger unos kilos de castañas, que extraíamos con maestríaabriendo el caparazón en forma de erizo donde se encuentran desde su nacimiento. En el dialecto asturiano (BABLE) este hecho tiene nombre propio. Allí, para nombrar la acción concreta de ir a recoger castañas, dicen “ir a la gueta”. Y tras ir a la gueta nos reuníamos en cualquier descampado cerca de nuestras casas para el “amagüestu”, que era el nombre (y me imagino que seguirá siendo) de una especie de convite que nos dábamos comiendo las castañas asadas directamente al fuego hecho al aire libre, sobre el que se colocaba una chapa de hierro donde se esparcían los ricos frutos comestibles hasta el momento de llevarlos a
la boca.
Mantengo esta costumbre de comer castañas en otoño, pero ahora es un acto mucho mál
impersonal y carente de cualquier encanto. De vez en cuando me acerco a esos castañeros que se instalan en nuestras calles y compro un cucurucho de castañas para degustar estos frutos tan entrañables. La semana pasada pasaba por la Plaza de Guipúzcoa en San Sebastián para cumplir con este rito en un puesto pequeñito que todos los años allí se coloca al lado de la Diputación . La docena cuesta hoy 2 euros, lo cual equivale a decir que cada castaña tiene un precio de 17 céntimos, o sea 28 de las antiguas pesetas… No importa; se puede pagar un poquito más, incluso, para disfrutar de esta degustación tradicional. Observo que el cucurucho no es de papel de periódico como estaba acostumbrado a ver, en años anteriores; el castañero me explica que “Sanidad” había dictado normas para obligar el uso de papel virgen, por eso de la tinta que desprende la prensa….. Curiosa orden en beneficio de la salud de los comedores de castañas, pensaba yo para mis adentros. Me fijo en dos sacos que contenían carbón, combustible y materia prima básica que contribuye al asado de este preciado alimento en un hornillo de hierro portátil. Ponía en español “importado de Eslovaquia”. Es evidente y correcta mi deducción. El carbón de las minas asturianas ya no es rentable ni para asar castañas… No hay duda de que los más de 15.000 mineros que existían en las cuencas del Nalón y del Caudal cuando abandoné Asturias, allá en el inicio de los setenta, tienen la consideración de raza extinguida. Hoy el carbón se trae de los
Países del Este y se aplica a cualquier sector que lo precisa como parte de su proceso productivo. Sector eléctrico, químico, siderúrgico y además, también se utiliza para asar castañas según acabo de enterarme.
Pero antes de abandonar el pequeño punto de venta de la Plaza de Guipúzcoa, con el cucurucho entre las manos, echo una ojeada a otros dos sacos grandes donde estaban las sabrosas castañas crudas, antes de ser asadas. Y en inglés ponía en letras grandes “IMPORTADO DE TURQUIA”.
Me extrañaba el rótulo y volví a preguntar al castañero, que con una sonrisa en los labios me informaba que era cierto. Las castañas que se venden aquí, en San Sebastián, normalmente proceden de Turquía. Pocas se cultivan en Avila. Y ninguna, según parece, se recoge en el País Vasco y alrededores….
He saboreado, como siempre, la docena de castañas compradas. Pero me ha quedado un mal sabor de boca. Aún no me puedo creer todo lo que he descubierto. Las castañas ya no son ese producto típico tradicional; los avances tecnológicos le han postergado a un ámbito puramente mercantil. Se sirven en un papel blanco impoluto, cuando antes el cucurucho era papel de prensa (digo yo que la tinta no tiene trascendencia alguna, cuando el caparazón protege adecuadamente a la parte comestible). El carbón para el asado viene de Eslovaquia, las castañas se cultivan en Turquía... No termino de creérmelo.
Posiblemente me haya encontrado con el más representativo ejemplo de
la globalización. ¡Qué pena!.

 J. Aurelio Rabanal
 
La sabiduría popular dice que cuando la ciudad empieza a oler a castañas empieza la campaña de navidad.


12 de enero de 2013


Selmana Santa

 

Nel pasáu mes d’Agostu tuvi entreteníu con diversos llibros publicaos sobre la historia moderna d’Asturies que me permitieron evocar dellos fechos de la mio adolescencia. El 20 de marzo de 1967 tolos periódicos de la rexón asturiana publicaben la siguiente noticia: “El Gobierno ha cursado una circular a todos los estamentos por la que se recuerda que desde las 12 horas del jueves Santo, dia 23 del actual, hasta las 13 horas del domingo de Resurrección, se suspenderá cualquier tipo de espectáculo público, incluso cabarets, sin más excepción que algún concierto sacro, representación teatral o cinematográfica de carácter única y exclusivamente religioso u otros de índole análoga. Ninguna audición hablada de carácter frívolo será permitida desde el día y hora citados. Las audiciones habrán de acomodarse a la austeridad y gravedad propias de la Semana Santa. Así mismo queda prohibida toda clase de publicidad durante los dias Jueves, Viernes y Sábado Santo, hasta la mañana del Domingo de Resurrección”.

 La nota firmábala’l Delegau Provincial del Ministeriu d’Información y Turismo. A estes altures del tercer mileniu de nuestra era, muncha xente nacía nos años 70 pue pensar que esto ye un inventu salíu d’otra galaxia. Pero ye una situación cierta que me presta muncho recordar, porque siendo guaje ninguna fecha yera tan bien aprovechada como los tres días finales de la Selmana Santa. Encontrábeste con que nun había espectáculos; los chigres y cualquier tipo de comerciu taben pesllaos; nun funcionaben los autobuses ni la mayor parte de los trenes y los “carboneros”; suspendíense les competiciones deportives y namás se permitía dir a misa con cara desgraciau, a rezar ante los santos que teníen tapá la cabeza. ¿Qué podíamos facer entonces les camaretaes de rapazos en feches tan sagraes?. Pues simplemente pasalo perbien. Ninguna fecha del añu yera de tantu xaréu pa nosotros. Xuntábemenos dos docenes de collacios caún cola su bicicleta y díbemos d’excursión hasta’l puertu Tarna o hasta Uvieu o Xixón llevando tienda campaña, bocadiellos, bebida y otres provisiones hasta volver del periodu vacacional. El tramu que va d’El Entregu a Tarna recorríase n’etapes “como ye natural” y ca vez que paraba el pelotón yera pa entamar dalgún númberu festivu. Al llegar a la altura La Chalana, yera’l momento del bañu, pero en marzo tovía nun podíes ponete en bañador. Había xente a reventar y teníemos tol tiempo necesariu pa observar los pozos de agua cristalino que díbemos visitar pol verano. Y despachábemos el primer bocadiellu, tumbaos nel prau enorme a la derecha’l riu, de pación verdina y más cómoda que cualquier alfombra oriental. Debaxo’l puente de la carretera que va d’Entralgo a Villoria l’agua arremansaba a tolo ancho y el riu tenia aspeutu de piscina de fondura considerable; allá na época veraniega, los que presumíen de nadadores tirábense de calón desde la parte riba’l puente ante la espectación por mostrar estilu y valentía. Siento verdadera pena pasar agora per La Chalana y ver un desiertu nes riberes del riu. Hay que pone-y una medalla d’oru al Conceyu de Llaviana por saber despreciar una fuente d’ingresos tan importante pa la xente de la Cuenca qu’ellí diba a pasar el día; la Corporación nun movió undeu pa day al sitiu unes infrastructures turístiques que diben contribuir de sobra a la riqueza de la zona. Pensaremos que yeren otros tiempos y otros dirigentes políticos. Nestos llugares desarrollábase “La Aldea Perdida” y paezme qu’el Conceyu de Llaviana dio muestres de la Oportunidá Perdía. Garrábemos nuevamente la bicicleta y carretera p’alantre. Facíense dalgunes paradines n’El Condáu, Puente d’Arcu, Rusecu y Tanes. Pero’l descansu seriu nun llegaba hasta Campu Casu. Siempre se concidía con otros “ciclistas” de distintes procedencies pa montar d’alguna fiesta colectiva na plaza’l Ayuntamientu. Si facía sol, almirabes la grandeza de la peña El Piquero, onde s’asienta a la so falda la población. Siempre alcontrábemos cariñosa acoyida de los munchos compañeros casinos que diben al nuestru Institutu d’El Entregu y que s’esforzaben en mostranos les buenes coses d’aquel Conceyu que presume de tener vaques de raza propia y una riqueza envidiable poles perres que manden los parientes que marcharon a facer les Amériques al otru llau del Atlánticu. Recuerdo un añu qu’acampemos en Caliao tres dies, concidiendo con que taben ellí mozos de diverses nacionalidaes pertenecientes a un grupu que llamaben “Los Traperos de Emaús”. Pudiemos chapurriar el pocu inglés o francés que sabíemos del bachiller y prestó a esgaya la experiencia. Sobretoo reconocimos el méritu de unos rapazos universitarios que trabayaben desinteresadamente pola xente necesitao ensin pidir nada empara; na Comarca del Nalón nun conocíemos asociaciones asemeyaes. Fueron varios los años que lleguemos hasta Tarna, onde armemos la tienda campaña en dalgún espaciu resguardau de la nieve. Puedo añadir poco sobre les maravilles del paisaxe que tien la ruta, les viesques frondoses d’El Gamonal, El Negru y Retriñón; los valles pequeñinos que dexa’l ríu entre montes casi inaccesibles. Pero ye una excursión del mayor interés pa facela andando o en bicicleta. Nunca en coche. Tendréis sensaciones irrepetibles col gorgolitu de los páxaros o viendo espantase a los esguilos o rebecos cuando sienten los paisanos acercase. Poques coses s’asemeyen a una carrera de caballos salvaxes que tovía viven al so aire pelos montes qu’arrodien el paisaxe. Particularmente hubi pásalo mal cuando una manada de xabalinos despertónos pela nueche buscando alimentu. Pero valió’l casu pa poder contalo y tomar nota de los riesgos que conlleva llegar desinformau a cualquier parte que desconoces. Andar per Tarna implicaba obligación de visitar la Fuente La Nalona, regueru pequeñin que va engrandeciendo hasta acolumbrar San Esteban de Pravia. Y sin apartase muncho del senderu, ye pecao dexar de ver la cueva Tunel de Boyo, monumento que construyó la naturaleza pa que gozaren los entendíos de les coses bien feches. Llegaba’l Domingo Santu y yera menester dar la vuelta a casa. La radio ya ponía discos dedicaos y la Iglesia llevantara’l llutu pol Señor. El camín yera cuesta abaxo y tardábase muy poco en llegar. Ya teníemos chigres abiertos pa tomar culinos de sidra y l’ambiente yera’l de tol añu. Terminárase la Selmana Santa cumpliéndose los preceutos del Gobiernu, y teníemos que poner el despertador n’hora pa llegar al Institutu a les ocho la mañana…

 
J.Aurelio Rabanal

31 de diciembre de 2012

 

Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco

Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas.
O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
 
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
 
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

Escritora española y asturiana Angeles Caso

28 de noviembre de 2012

CALIDAD HUMANA


                      CALIDAD HUMANA



Muy poca gente habla hoy día de la calidad humana.

En esta época todos hablan de calidad de productos, de calidad de procesos, calidad de servicios, calidad en educación, calidad en enseñanza, calidad medica, calidad de sistemas etc.

Pero muy poca gente habla de calidad humana, de calidad de vida... sin ella, todo lo demás es apariencia sin fundamento.

Hablar de calidad humana es cuidar nuestros vínculos con los demás. Necesitamos rehacer nuestros vínculos humanos. De nada sirve trabajar de sol a sol en un lugar donde no tenemos amigos y llegar cansados a un hogar en el que nadie se interesa en saber cómo nos fue.

¿Para qué trabajar tanto si nos sentimos solos?
Es triste leer un libro y no tener alguien con quien comentarlo; es doloroso sentirse preocupado y no contar con una persona a quién abrirle el corazón.

De nada vale estar al frente de una cancha de tenis, de fútbol o frente a un juego de salón; si no tenemos con quién jugar, ni con quien disfrutar ese momento.

¿Para qué tener lo que no se puede compartir?

Ni las cosas, ni el dinero poseen valor intrínseco. El valor de lo material está en su aplicación, en el servicio a alguien más o la convivencia con alguien más.

La belleza de tener, está en compartir.

La magia de luchar por una prosperidad económica, estriba ni más ni menos, en poder ver sonreír a alguien a quien le damos el privilegio de disfrutar lo que ganamos.

Eso es parte de la naturaleza humana: dar, convivir, amar, servir ... ayudar ...

En muchas ocasiones estamos asustados, asustados de lo que tal vez no podemos hacer; asustados de lo que pensará la gente.

Permitimos que nuestros miedos se interpongan en nuestros sueños. Decimos no, cuando queremos decir sí.
Murmuramos, cuando queremos gritar,  y después ... después gritamos a quien no teníamos que hacerlo: ¿por qué?

Después de todo, cruzamos por esta vida una sola vez; no hay tiempo que perder, no hay tiempo para tener miedo.

Cuídate a ti mismo, vive libremente y no te impongas limitaciones, deja que tus ojos vean lo que ven, no lo que otros quieren que veas, deja que tus oídos oigan lo que oyen de forma natural, no lo que otros quieren que oigas, deja que tu boca exprese libremente los pensamientos de tu mente, y no te limites por la aprobación o desaprobación de los demás, deja que tu mente piense lo que quiere pensar y no permitas que otras personas dicten tus pensamientos.
Si no puedes pensar, tener sensaciones, sentir o actuar libremente, estas haciendo daño a tu cuerpo y a tu mente. Rompe las opresiones y vivirás y cultivaras la vida

Así que intenta... intenta aquello que no has hecho, arriésgate, participa en el maratón, haz esa cosa que creías que era una locura, escribe esa carta que llevas años esperando escribirla, enfréntate como ganador a las cosas cotidianas y empezaras a vivir de verdad.



El tiempo no regresa. No tienes nada que perder, y todo... ¡¡Todo que ganar !!

24 de noviembre de 2012


               Un ave fénix llamada Kate Moss


Tras sobrevivir a escándalos y compañeras de generación, Kate Moss celebra su cumpleaños profesional.
Hace dos años, Mario Testino visitó Madrid para presentar 'Todo o nada', su exposición en el Thyssen. A escasos metros de sus magníficos retratos de modelos y estrellas de Hollywood, respondió a la pregunta más difícil: ¿y si tuviese que elegir a una de aquellas mujeres? "Me quedo con Kate Moss", respondió sin dudarlo. "Ha sido una de las personas que más me ha influenciado. Por su belleza, su sentido del humor... Es una de las líderes en esa individualidad [que busco]", explicaba el fotógrafo peruano.

Su cuerpo menudo (mide 1,70, poco frente a "esas glamazonas de dos metros", según ella misma) y ese rostro de ojos almendrados y boca perfecta -heredero por igual de la sensualidad adolescente de Brigitte Bardot y del aire extraterrestre de Penélope Tree- llevan cinco lustros acaparando portadas de revistas de moda... y tabloides.

Sus primeras fotografías como modelo fueron subastadas en Londres por más de 7.000 euros
 



 

 
 
 
 
 
 
Moss tenía 14 años cuando la retrató David Ross. Hacía sólo unas semanas que Sarah Doukas -que acababa de crear la agencia Storm- había descubierto a aquella chica delgaducha y de precioso rostro en una cola de embarque en el aeropuerto JFK.
De vuelta en Londres, la adolescente Moss cogió el tren desde el suburbio de Croydon y se plantó en el estudio de Ross. "Era una chica encantadora y dulce que parecía apabullada inicialmente, supongo. Pero le dije que estaba genial y que realmente no tenía que hacer nada. Pronto se relajó. El resto es historia...", recuerda el fotógrafo en su web.
El 'resto' son 25 años de carrera, que Moss celebra desnudándose en cuerpo y alma. La modelo que ha hecho del enigma su bandera ha aprovechado su aniversario para hacer medidas confesiones a sus amigos Jess, editado con motivo de su cumpleaños profesional y James Fox.
Además de la Moss reina de las fiestas -Hallet recuerda cómo la modelo improvisó una fiesta en su suite, con Peter Gabriel al piano, tras un homenaje a Mandela en Sudáfrica; Marc Jacobs todavía no se explica cómo la boda de Moss se convirtió en cinco días de fiesta...-, por primera vez deja ver su cara vulnerable. "Solía estar sola en aeropuertos todo el puto tiempo. Era tan increíblemente solitario", cuenta a Hallet.
Hasta su primera portada ('The Face', 1990) pierde la alegría adolescente que transmitían las fotos de Corinne Day: “ Corinne me hizo llorar (...)”. Esa foto mía corriendo por la playa nunca la olvidaré, porque hice al peluquero, que era el único hombre en la sesión, darse la vuelta", recuerda la modelo en 'Vanity'.
Esas imágenes marcaron el inicio de una nueva ola en la fotografía de moda. Posturas y posados naturales; fuera glamour, fuera maquillaje... Así lo explica la propia Moss: "Había esa especie de reacción violenta a todo ese glamour, todo eso de Versace. Recuerdo que gente como Corinne [Day] y David Sims decían: 'Vamos a cambiar la forma de ver las cosas de la gente, vamos a cambiar el mundo...'. Yo pensaba: 'No seáis ridículos, es una foto de moda'. ¡Pero lo hicieron!". Y ella fue el icono de aquel cambio.
Escándalos
La polémica la acompañó desde entonces. "Pedofilia", dijeron sobre las fotos de Day en las que Moss aparecía desnuda. Con su fichaje para Calvin Klein en 1992, llegaría la etiqueta de "heroin chic" – “nunca he tomado heroína ni he sido anoréxica”, ha aclarado ahora- y, con su agitada relación en 2005 con el 'chico malo' Pete Doherty, la de "cocaine Kate".
Muchos pensaron que las fotografías de Moss ante una raya de cocaína en el estudio de grabación de Doherty eran el final de su carrera. Burberry, Chanel y H&M rompieron sus contratos publicitarios. Pero Kate volvió con más contratos y más sueldo tras pasar por rehabilitación.
"[Mi vena rebelde] ha funcionado bien en ciertos aspectos, ¡pero no en otros! Me ha dado una especie de fuerza", dice Moss, quien sin embargo elude aquel oscuro episodio en ambas entrevistas. Hoy - casada y asentada con el rockero Jamie Hince tras una agitada vida sentimental en la que figuran Mario Sorrenti, Johnny Depp, Antony Langdon, Jake Chapman, Billy Zane, Leonardo DiCaprio, Evan Dando y Jefferson Hack, padre de su única hija, Lila Grace, de 10 años-, ocupa el segundo puesto en la lista de modelos mejor pagadas. Es imagen de Longchamp, Mango, Rimmel y Vogue Eyewear y, desde 2007, diseña una línea para TopShop.
Sólo Gisele Bündchen supera sus 9,2 millones de dólares anuales (unos siete millones de euros). Moss es, de hecho, la única superviviente de aquella generación de 'supermodelos' de los 90: la única que sigue desfilando, creando tendencias y copando vallas publicitarias. ¿A qué se debe el efecto Moss?
"Tiene una mente libre, desbordante y curiosa. A Kate la he encontrado siempre fascinante", asegura Testino en el catálogo de 'Todo o Nada'. "Era un lienzo en blanco", rememora Ross. "Es una de las pocas personas que puede convertir el ser modelo en un trabajo muy creativo", explica Fabien Baron, editor del libro de Moss y responsable de su fichaje en Calvin Klein.
"Cuando hago fotos, no pienso que soy yo. Me siento como otra persona. Sin duda, hay un entendimiento entre el fotógrafo y la modelo sobre quién es la persona que estás intentando crear", explica Moss en el libro, sobre el que, por cierto, advierte: "No es una biografía. No quiero que sea una mirada atrás, porque todavía no me siento acabada, aún no he terminado.

18 de noviembre de 2012


Harry S. Truman

Harry S. Truman,  fue una clase diferente como Presidente. Probablemente tomó tantas o más decisiones en relación con la historia de USA como las que tomaron los 42 presidentes que le precedieron. Una medida de su grandeza puede que permanezca única para siempre; se trata de lo que hizo después de dejar la Casa Blanca. La única propiedad que tenía cuando falleció  era la casa en la cual vivía, que se hallaba en la localidad de Independence, Missouri. Su esposa la había heredado de sus padres y, aparte de los años que pasaron en la Casa Blanca, fue donde vivieron durante toda la vida.  Cuando se retiró de la vida oficial en 1952, todos sus ingresos consistían en una pensión del Ejército de 13.507 dólares al año.

Una vez fuera del cargo, Truman decidió rápidamente que él no deseaba estar en cualquier nómina empresarial, en la creencia de que aprovecharse ventaja de las oportunidades financieras disminuiría la integridad de la más alta magistratura de la nación. También rechazó numerosas ofertas para los endosos comerciales. Desde que sus emprendimientos anteriores se habían vuelto remunerativos, no tenía ahorros personales. Como resultado, se enfrentó a problemas financieros.

Al enterarse el Congreso de que se pagaba sus propios sellos de correo, le otorgó un complemento y, más tarde, una pensión retroactiva de 25.000 dólares por año.
Después de la toma de posesión del Presidente Eisenhower, Truman y su esposa regresaron a su hogar en Missouri conduciendo su propio coche, sin ninguna compañía del Servicio Secreto.
Cuando le ofrecían puestos corporativos con grandes salarios, los rechazaba diciendo: "Ustedes no me quieren a mí, lo que quieren es la figura del Presidente y esa no me pertenece, le pertenece al pueblo norteamericano y no está en venta."

Aún después, cuando el 6 de Mayo de 1971 el Congreso estaba preparándose para otorgarle la Medalla de Honor en su 87 cumpleaños, rehusó aceptarla, escribiéndoles: "No considero que haya hecho nada para merecer ese reconocimiento, ya venga del Congreso o de cualquier otro sitio."

Como Presidente se pagó todos los gastos de viaje y la comida con su propio dinero. Este hombre singular escribió: "Mis vocaciones en la vida siempre fueron ser pianista de una casa de putas o ser político. Y para decir la verdad, no existe gran diferencia entre las dos"
Cuando dejó el cargo en 1953, Truman había sido uno de los presidentes menos popular de la historia. Sin embargo, el período inmediatamente después a su muerte se vivió una rehabilitación parcial entre los historiadores y miembros del público en general. Ya en 1962, una encuesta de 75 historiadores, colocó a Truman entre los mejores presidentes.Desde que dejara el cargo, a Truman le fue bien en las encuestas de valoración presidencial. Su presidencia nunca ha caído por debajo del noveno puesto de entre todas las presidencias históricas, y más recientemente ha llegado a colocarse en el quinto en una encuesta de     C-SPAN en 2009.

                                                 ¿QUE OPINARÁN NUESTROS POLÍTICOS?
                                         ¿LES DARÁ A TODOS POR VOLVERSE PIANISTAS?

               "Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades."

Diferencias entre Padre, Papá y Papi
 
Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre. La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre la autoridad suprema.
 
Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de
ser el padre y se convirtió en papá. El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza. Además, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.
 
A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.
 
El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa. Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.
 
Y entonces vino papi. Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica. Papi, me llevo el
coche, dame para gasolina. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan!
 
No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo. Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietas han empezado a llamarme
"pa"...
 
CREO QUE QUIEREN DECIR, ¡PA QUÉ SIRVES!