3 de marzo de 2013

Es estúpido pensar que una Cataluña


"Es estúpido pensar que una Cataluña

independiente no tendría problemas”

El sueño independentista de Artur Mas podría convertirse en la peor decisión económica de un dirigente político europeo en las últimas décadas. En el supuesto caso de que Cataluña se independizara de España, el nuevo país quedaría automáticamente fuera de la Unión Europea y de la Eurozona. Así de claro lo dejó el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso
La nueva Cataluña tendría cinco aeropuertos, 700 kilómetros de autovías, 350 de alta velocidad... Los catalanes vivirían en uno de los países con mejores infraestructuras del mundo. Pero, ¿podrían pagarlas?
La independencia de Cataluña multiplicaría casi por cuatro su endeudamiento público actual al asumir de golpe el pago de prestaciones, la gestión de infraestructuras o un Tesoro propio. Pero, ¿podrían financiarlo?
La nueva Cataluña nacería con una deuda de 42.103 millones de euros, más del 21% de su PIB. Pero a esta cifra, habría que sumar «su parte correspondiente a la deuda del conjunto del Estado español». ¿A cuánto ascendería esta cantidad?
El Día después, la Generalitat tendría que asumir el 100% de las competencias de un país. Seguridad, Educación, Defensa, Política Exterior, embajadas, Seguridad Social, prestaciones, tráfico, control de carreteras, reguladores, un banco central, una Bolsa, un Tesoro propio. Con una deuda que se estimaría en 150 millones de euros, ¿cómo se financiaría?
La Generalitat tiene presupuestados para 2012 unos gastos de 27.727 millones. De ellos, 5.160 sólo en remuneración de personal. Ahora mismo, los empleados de las administraciones públicas catalanas ascienden a 324.549, una cifra muy alta, pero que debería dispararse para hacer frente a una nueva administración. La pregunta clave es ¿de dónde se podrían obtener los recursos?
Tras la escisión, además, Cataluña se quedaría con un sistema financiero en estado crítico. La gran banca se quedaría al borde de la insolvencia. Por la pérdida de clientes y depósitos, la fuga de capitales y de habitantes y porque dejaría de contar con el sustento imprescindible del Banco Central Europeo, ¿dónde encontraría un valedor para sus bancos?
Muchas empresas se irían tras la independencia, con un impacto en el número de parados y en el coste de las prestaciones sociales en un país, sin instituciones establecidas. La inversión extranjera en Cataluña, donde por ejemplo no se conceden licencias de apertura para hipermercados desde 1996, apenas rozó los 3.000 millones de euros en 2011, de los que 2.347 llegaron de la UE, ¿de dónde sacaría las inversiones necesarias?
El paro y las pensiones afrontarían una situación delicada también. Esta semana, el PP denunciaba que «las cotizaciones en Cataluña no llegan a cubrir las pensiones». Desde 2010, los gastos en esta partida en Cataluña rebasaron al total recaudado por cotizaciones, y el año pasado ese saldo se elevó hasta 1.167 millones. ¿De dónde sacarían el dinero necesario?
En este momento la comunidad de Cataluña una de las más castigadas por el mercado, que lleva casi tres años rechazando la deuda pública catalana. El nuevo Estado tendría más de 700 puntos de prima de riesgo, un 'rating' amenazado y una Bolsa en manos españolas. «Encontrar financiación para una Cataluña independiente sería muy complejo y extremadamente caro. Un país sin historia económica y monetaria tendría un diferencial de más de 700 puntos», ¿cómo solucionaría este problema?
La nueva Cataluña podría usar el euro como moneda, como otros países fuera de la Eurozona como Montenegro, pero una cosa es poder realizar transacciones en Euros y otra muy distinta formar parte del conjunto de instituciones de un área monetaria. «Un banco central de Cataluña no podría emitir euros, sólo usarlos». Por ejemplo, ¿acaso se financian los bancos de Montenegro en el Banco Central Europeo?
La nueva Cataluña para evitar el impago, tendría que realizar un brutal recorte de gasto o conseguir el apoyo financiero de organismos internacionales, ¿desean realmente los ciudadanos catalanes cerrar su déficit en un solo año y experimentar una contracción del PIB cercana a los 7 puntos?
La incertidumbre que despierta la nueva Cataluña  dificultaría enormemente el acceso de Cataluña a los mercados de capitales, ¿creen que la Comisión Europea o el Fondo Monetario Internacional apoyarán movimientos que desestabilicen aún más la Eurozona?
Los gigantes industriales de la región viven el ambiente de «tensión e incertidumbre» que se respira estos días en sus despachos «Estamos siguiendo muy de cerca todo este tema a ver cómo se resuelve y de qué forma nos afecta», explican fuentes oficiales de estas empresas.  Eso, siempre que las primeras en salir no sean las propias empresas. «No es que me fuera, es que me echan», aseguró el pasado viernes José Manuel Lara, presidente de Planeta, el noveno grupo empresarial de la región por facturación. «Si Cataluña fuera independiente, el Grupo Planeta se tendría que ir a Zaragoza, Madrid o Cuenca», lamenta. Planeta no sería la única empresa que haría las maletas en una hipotética secesión de la región. «Muchas multinacionales ya se han mudado en los últimos años a Madrid. Si Cataluña se independiza, la tendencia iría a más ya que les interesaría tener su sede en el Estado español», explican en las empresas. , ¿Qué creen que harán el resto de empresas?
CaixaBank y Sabadell serían inviables sin el respaldo del BCE y tendrían que 'mudarse' a Madrid. La mayor parte del negocio de estos bancos está fuera de Cataluña. Más del 50% de su cartera de clientes no es catalana. De hecho, pertenece a clientes que residen en otra comunidad española. Así, sólo un tercio del negocio crediticio de CaixaBank -líder nacional en banca minorista gracias a su fusión con Banca Cívica- es catalán, lo que significa que más del 70% depende del resto de España.
Cataluña independiente es una idea peregrina que he visto verbalizada por parte del señor Oriol Junqueras (ERC) y que ha arrastrado a Artur Mas. Lo único que quiero recordar a los catalanes es que cada vez que ERC ha gobernado en Cataluña, las cosas van a peor y  no han terminado bien.
 Demasiadas veces en la historia, incluso reciente, los pueblos se han visto llevados al desastre por el aventurerismo, la impericia, los errores de cálculo y la memez de sus dirigentes. Procuremos que no se pueda decir eso, en el futuro, para eso pedimos sensatez  a los catalanes y a sus dirigentes.

J.Clemente