11 de marzo de 2013

 

La rebelión de las masas

En el año 1929 (hace 84 años) Ortega y Gasset escribe un libro titulado La rebelión de las masas. Se comenzó a publicar en 1929 en forma de artículos en el diario El sol, y en el mismo año como libro. Está traducido a más de veinte lenguas debido a su carácter universal y homogeneidad en los temas que aborda. Se analizan diversos fenómenos sociales  como la llegada de las masas al pleno poderío social, el "lleno", las aglomeraciones de gente y a partir de estos hechos, analiza y describe la idea de lo que llama hombre-masa.

El releer este libro me sirvió para hacer comparaciones con lo que pasa actualmente y una vez más me da la impresión que no han pasado 84 años.

Me paro a comentar algunos de sus pasajes para mis más importantes.

Según Ortega y Gasset vivimos en un tiempo que se siente fabulosamente capaz para realizar, pero no sabe qué realizar. Domina todas las cosas, pero no es dueño de sí mismo. Se siente perdido en su propia abundancia. Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva.  Interesante y más apropiado que nunca para la situación social actual aquí en España.

 Según el autor esto es debido en parte por el hombre - masa. El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyecto y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades, sus poderes, sean enormes.

Siempre ha habido hombres - masa, pero en el último siglo el crecimiento de la población y la alta densidad de las ciudades han creado grandes masas de hombres-masa. Y lo problemático es que el hombre-masa piensa que la civilización es como la manzana que crece del árbol y que sólo tiene que recoger para su disfrute. Estas masas mimadas son lo bastante poco inteligentes para creer que esa organización material y social, puesta a su disposición como el aire, es de su mismo origen, ya que tampoco falla, al parecer, y es casi tan perfecta como la natural. [...] Así se explica y define el absurdo estado de ánimo que esas masas revelan: no les preocupa más que su bienestar, y al mismo tiempo son insolidarias de las causas de ese bienestar. Como no ven en las ventajas de la civilización un invento y construcción prodigiosos, que sólo con grandes esfuerzos y cautelas se pueden sostener, creen que su papel se reduce a exigirlas perentoriamente, cual si fuesen derechos nativos. [...] El hombre hoy dominante es un primitivo, un Naturmensch emergiendo en medio de un mundo civilizado. Lo civilizado es el mundo, pero su habitante no lo es: ni siquiera ve en él la civilización, sino que usa de ella como si fuese naturaleza. El nuevo hombre desea el automóvil y goza de él: pero cree que es fruta espontánea de un árbol edénico.

El hombre masa sufre de un hermetismo intelectual: se encuentra con un repertorio de ideas dentro de sí. Decide contentarse con ellas y considerarse intelectualmente completo. Al no echar de menos nada fuera de sí, se instala definitivamente en aquel repertorio.

El señorito satisfecho tiene una impresión nativa y radical de que la vida es fácil que le invita a afirmarse a sí mismo tal cual es, dar por bueno y completo su haber moral e intelectual. Ese contentamiento le lleva a no poner en tela de juicio sus opiniones, a no contar con los demás. Lo que le incita a ejercer predominio y a actuar imponiendo su vulgar opinión sin miramientos, contemplaciones, trámites ni reservas. [...] Le trae sin cuidado que sus “ideas” no sean verdaderas; las emplea como trincheras para defenderse de su vida, como aspavientos para ahuyentar la realidad.
Ortega y Gasset afirma que no se debe confundir al hombre-masa con el obrero. El hombre-masa no es una clase social. Hombre-masa es todo aquel que cumple lo anteriormente expuesto. Un científico puede ser un hombre-masa si piensa que sus conocimientos en un área le hacen tener capacidad para opinar en otras áreas (política, filosofía, etc.) y si se encierra en esas opiniones dentro de un hermetismo intelectual. De hecho el autor afirma que no ha habido en la historia tantos científicos, pero sin embargo hay muchos menos hombres cultos que en el año 1700.

Ortega y Gasset intenta no limitarse en ningún sentido sino que alimenta sus apetitos, que en principio pueden crecer de forma indefinida.
 
Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás.

Aunque publicado en 1929, todavía es vigente: Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo. Y da a entender que era fácil controlar y manipular a las masas.

Hoy día es más fácil aun, ya que tenemos que sumar la televisión que por aquellos años no existía, entonces se manipulaba solamente con la opinión pública y resto de los medios de comunicación. También nos enseña que el sujeto histórico desde una perspectiva materialista, puede verse condicionado a priori y así ejecutar la ideología y la religión que le han inculcado.

Es uno de los libros más interesante que he leído. Sin duda absolutamente recomendable.

J.Clemente