5 de noviembre de 2012


El mito del expolio fiscal a Cataluña.

La Generalitat, con su continua queja de maltrato fiscal pretende "encubrir fracasos de gestión o aspiraciones secesionistas".

Para los profesores de Hacienda Pública Rubio y Álvarez el trato fiscal no se imputa a los territorios sino a los individuos (el resto de los españoles también pagamos impuesto no solo ellos) en función de la capacidad de pago de cada uno de ellos. Por tanto es falso el axioma de que se maltrata fiscalmente a Cataluña. Ambos mantienen que si un contribuyente en Cataluña paga más que uno de otra comunidad con ingresos idénticos, se debe exclusivamente a que la Generalitat aplica una tarifa de tipos más elevados en la parte autonómica del IRPF.

La propuesta de Pacto Fiscal "es contraria a la racionalidad económica y administrativa, y además abriría un proceso de fragmentación fiscal que comprometería la propia viabilidad de las funciones económicas del Estado y violaría el principio de igualdad y solidaridad interterritorial consagrado en la Constitución española".

Pero ellos no entienden los preceptos de igualdad y solidaridad.

El profesor Ángel de la Fuente, por su parte, mantiene que la tesis del expolio fiscal es "poco plausible". De la Fuente admite las dificultades de hacer comparaciones de balanzas fiscales pero aun así afirma que teniendo en cuenta la renta per cápita y el tamaño del sector público, "el déficit fiscal catalán no parece ser especialmente elevado".

Finalmente, el profesor Pascual Fernández desmenuza los estudios realizados por la Generalitat para intentar demostrar que Cataluña soporta un déficit fiscal elevado en su relación con el Estado. Fernández subraya que la Generalitat "mezcla datos reales con estimaciones ficticias". Pese a todo, este profesor desvela que el estudio realizado por el Departamento de Economía de la Generalitat sobre las balanzas fiscales de los años 2006 a 2009 empleando los dos métodos de cálculos -flujo monetario y flujo beneficio- , concluye que en este último año, y de acuerdo con el primero de los dos métodos, más incorrecto, casi hubo equilibrio (-792 millones en detrimento de Cataluña) y, en función del segundo método, más correcto, se registró un superávit fiscal de 4.015 millones.