23 de febrero de 2013

La traición a la democracia
 
 
El 20 de noviembre de 1975 con el fallecimiento del dictador Francisco Franco yo creía que estaba todo solucionado, que a partir ese momento todo iría mejor, reinaría el bien común y la armonía entre los ciudadanos, gozaríamos de una amplia libertad y podríamos opinar sobre todas las reformas para así crear un futuro mejor, pero no las cosas no fueron así, las cosas seguían igual, por no decir peor, había que darle tiempo al tiempo.

Se formo el denominado Consejo de Regencia asumió, de forma transitoria, las funciones de la Jefatura del Estado hasta el 22 de noviembre, fecha en la que es proclamado rey ante las Cortes y el Consejo del Reino Juan Carlos I de Borbón. A lo largo del mes de noviembre la ley fue debatida por las Cortes que, bajo la presidencia de Fernández Miranda, la aprobaron por 425 votos a favor con 59 votos en contra y 13 abstenciones.
El Rey confirmó en su puesto al Presidente del gobierno  del régimen franquista, Carlos Arias Navarro. No obstante, pronto se manifestaría la dificultad de llevar a cabo reformas políticas bajo su Gobierno, lo que produciría un distanciamiento cada vez mayor entre Arias Navarro y Juan Carlos I. Finalmente el Presidente del Gobierno presentó su dimisión al rey el día 1 de julio de 1976. Arias Navarro sería sucedido en el cargo por Adolfo Suarez, quien se encargaría de entablar las conversaciones con los principales líderes de los diferentes partidos políticos y fuerzas sociales, más o menos legales o toleradas, de cara a instaurar un régimen democrático en España.
El camino utilizado fue la elaboración de una nueva Ley Fundamental, la octava, la Ley para la Reforma política que, no sin tensiones, fue finalmente aprobada por las Cortes y sometida a referéndum  el día 15 de diciembre  de 1976. Como consecuencia de su aprobación por el pueblo español, esta ley se promulgó el 4 de Enero de 1977. Esta norma contenía la derogación tácita del sistema político franquista en sólo cinco artículos y una convocatoria de elecciones democráticas.
Por aquel entonces la clase política todavía contaba con los ciudadanos y  el gobierno quiso legitimar esta operación sometiendo la nueva ley a un referéndum. Participó el 77,72 % del  censo electoral   , y el 94,17% de los participantes dieron su aprobación. Pero las cosas no se solucionaban, más bien empeoraban.

Y esperando,  llego septiembre de 1977 el gobierno de Adolfo Suarez elaboró el proyecto que abriría la puerta al sistema de  Democracia Parlamentaria. Eso sí, no concretaba cómo iba a ser el nuevo sistema político, simplemente eliminaba los obstáculos que ofrecía el régimen franquista a la implantación de un sistema democrático. Venía a ser, en realidad, el acta de liquidación del franquismo aprobada por las propias Cortes franquistas.
Estas elecciones se celebraron finalmente el día 15 de junio de 1977. Eran las primeras elecciones democráticas desde la Guerra Civil. La coalición Unión de Centro Democrático resultó la candidatura más votada aunque no alcanzó la mayoría absoluta y fue la encargada de formar gobierno. A partir de ese momento comenzó el proceso de construcción de la Democracia en España y de la redacción de una nueva constitución.

La Constitución fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, siendo posteriormente sancionada por el Rey  Juan Carlos I el 27 de diciembre de 1978 y publicada en el Boletin Oficial del Estado el 29 de diciembre del mismo año. La promulgación de la Constitución implicó la culminación de la llamada Transición Española. 
Termino la transición y llego la democracia, yo la veía como una gran idea, como un gran logro de los ciudadanos, como si una gran Universidad prepararía a ciudadanos honestos, virtuosos y responsables,  con muchas ideas y con la solución a todos nuestros problemas que por aquella eran muchos. Yo por fin realizaría el sueño de participar en las decisiones importantes que se tomaran, sería un ciudadano libre que podía expresar mis ideas.
¿Pero no sé lo que paso?, ¿hoy sigo esperando?, ¿hoy me sigo haciendo preguntas?
Y es que hoy veo que esa hipotética Universidad solo creo a mediocres, corruptos y aprovechados; no formo a líderes que surgieran del corazón de la sociedad, a los mejores líderes y los más preparados, si al contrario los que llegan al poder suelen ser mediocres, sin capacidad de liderazgo y muchas veces no sé si decir todas ya corrompidos.
Yo creía (Ya no lo creo) que la democracia fue concebida para que hubiera una convivencia en armonía que generara valores cívicos y para propiciar la confianza y la felicidad de los ciudadanos, que en democracia las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa, pero resulto que la democracia no me deja participar, me piden el voto y después si te vi no me acuerdo, no sabe garantizar la convivencia pacífica entre todos los pueblos de España y por el contrario se ha hecho experta en destruir valores y envilecer la vida diaria de los ciudadanos.

La democracia actual es el gran fracaso, esta democracia esta prostituida y transformada no en una Universidad, se transformó en una factoría productora de malos gobernantes, súbditos aborregados, sociedades conflictivas, desconfianza y corrupción a gran escala, en la que el ciudadano  solo les importa cada cuatro años a la hora de votar, no te dejan elegir libremente a los candidatos, te obligan a elegir una lista cerrada, te obligan a elegir un partido político.
Yo opino que el ciudadano ha de ser libre, y que esa libertad conlleva el ser responsable, pensador y celoso de sus derechos y deberes, el ciudadano con su responsabilidad votara a la persona que el crea más capaz para tomar decisiones, votara a esa persona que el cree más capaz,  sea del partido que sea y el que más votos tenga ese será la persona ganadora, la persona no el partido político que representa, el ciudadano de esta forma se convierte en  un ser pensador, avanzado y molesto para aquellos políticos interesados en la manipulación y el dominio de los ciudadanos. El ciudadano, por su sofisticación y por los valores humanos y cívicos que posee y cultiva, es, probablemente el culmen de la especie humana. A lo largo de la historia, los gobiernos y partidos políticos que controlan la democracia han intentado eliminar al ciudadano y sustituirlo por gente acobardada, aborregada y sometida, ciudadanos más fáciles de manipular y así gobernar desde el abuso y el despotismo.

La historia ha demostrado hasta la saciedad que los grandes culpables de la degeneración de la democracia son los partidos políticos, que fueron ideados como instrumentos de participación ciudadana en el poder político, pero que se han convertido en aparatos mafiosos expertos en fabricar mediocres y líderes incapaces y corruptos. Es cierto que los ciudadanos no hemos sabido resistir el asalto de los políticos a la democracia, pero no es menos cierto que desde su aislamiento y escaso poder, los ciudadanos tenían las de perder frente a partidos y políticos profesionales que previamente se han apoderado del Estado y de sus recursos.

 Es difícil concebir una idea más alejada de la democracia que un partido político, en el interior de los partidos políticos se practica todo lo que es incompatible con una democracia verdadera:  Sometimiento en lugar de libertad, silencio cómplice en lugar de  rebeldía, adhesión al pensamiento dominante en lugar de debate libre y lucha por el poder en lugar de esfuerzo por servir al ciudadano.
 
Los partidos políticos, en lugar de formar ciudadanos y dirigentes democráticos, fabrican mediocres egoístas que anteponen los intereses propios y los del partido a los del ciudadano de a pie y la comunidad. En sus agrupaciones y congresos, el egoísmo ha sustituido al altruismo y el interés a la generosidad, inculcando un comportamiento que abre las puertas al totalitarismo y a la corrupción.

 El miedo a los partidos políticos que demostraron los primeros demócratas modernos, tanto en la Revolución Francesa, donde fueron prohibidos, como en la creación de los Estados Unidos de América, donde fueron cuestionados y relegados, era razonable y premonitorio porque al final han sido los partidos los que han destruido la democracia, sustituyéndola por una partitocracia que no es otra cosa que una dictadura de partidos políticos, controlados por políticos profesionales.
 
¿Ahora me pregunto? ¡Pero el dictador no era Franco!

¿De aquella ilusión que tuve de una auténtica democracia basada en una cultura de igualdad, convivencia armónica y respeto mutuo, en la que el gobierno debe ser controlado y el ciudadano debe ejercer siempre de soberano?, se me esfumo, donde esta ......

Me he caído  del guindo, y  veo que la democracia ha sido desvirtuada y pervertida por unos partidos políticos, controlados por una despreciable casta política profesional, que han antepuesto sus intereses a los del ciudadano y que no ha dudado en someter y explotar a aquellos a los que debía servir.
Y así hemos llegado a esta  asquerosa España construida por nuestros políticos, y les debe parecer poco pues a día de hoy siguen saliendo a la luz más casos nauseabundos, ¿que quieren llegar a los Records  Guiness ?, ellos son los responsables de esta España que ocupa puestos de cabeza en los rankings mundiales de casi todas las lacras y vicios: prostitución, tráfico y consumo de droga, trata de blancas, desempleo, avance de la pobreza, blanqueo de dinero sucio, baja calidad de la enseñanza, fracaso escolar, inflación de coches oficiales, número abultado de funcionarios, lentitud de la justicia, politización del sistema judicial, poder abusivo de los nacionalismos radicales y excluyentes internos, actividad criminal de extranjeros, incremento de la población carcelaria, debilidad de la sociedad civil, desprestigio de la política, decepción de los ciudadanos ante sus dirigentes políticos, descrédito de la democracia, falta de confianza en el futuro y avance de la desolación, la tristeza y la caída de los grandes valores y principios.


Que desilusión
J.Clemente